Me ruge el estómago. Ha sido una caminata muy larga. Y aún no ha terminado. Todavía tengo que atravesar el bosque para llegar al castillo y darles el comunicado de nuestro rey para que den la alarma y se refugie todo el pueblo en la ciudadela amurallada.
Aquí no hay ni rastro de dragones. Ni siquiera huele a chamusquina. La gente parece feliz… Pobres tontos.
El lodo me inmoviliza. Que venga alguien a ayudarme Señor, el elemental de tierra se aproxima, te lo ruego. Ayuda, necesito ayuda de alguien, viene a por mí. Es enorme, parece hambriento. Yo no quería llegar a esto, no era justa tanta responsabilidad en mis hombros. ¿Y esa luz verde? ¿Me estoy volviendo loco? ¡Un dragón! ¡Un dragón verde viene a salvarme! Es precioso. Oigo una dulce melodía. Ya no me siento dolorido. Ni asustado. ¿Que clase de magia es esta? Tengo sueño… Se me cierran los ojos. El elemental se está retirando. El dragón se dirige hacia mí. Sale una luz roja de la gema de su cabeza. Me está apuntando. Es cálida.
… …
Fierro, deja de lamerme. ¡El dragón verde! Hacía tiempo que no tenía ese sueño. De hecho era aun un crío cuándo lo tuve por última vez. Ya ni me acordaba… ¡Levanta, el mundo te necesita!
Los dragones existen… ¿Pero dónde estaban escondidos hasta ahora? El señor del castillo no ha sabido decirme nada. Solo ha nombrado a un viejo druida como posible fuente de información. Me duele la cabeza, demasiados hechos en poco tiempo. Encima el tiempo apremia.
Oigo un goteo, habrá filtraciones del lago… Pero es muy intenso, proviene de aquella dirección, me desviaré del camino principal un momento, tengo curiosidad.
El goteo se hace cada vez más fuerte. Y se repite con mayor frecuencia. Un momento, mi pulso también se está acelerando, lo noto sin ni siquiera llevarme la mano al corazón. Me va a reventar la arteria del cuello. Todo esto es muy extraño. Fierro parece no notar nada.
¿Qué es eso? Una especie de manantial artificial… Me suena. ¿Dónde la he visto antes? … … ¡Los libros de mi tío! Tenía una colección enorme solo de mitos. Es la Fontana de los Dragones Videntes, ahora lo recuerdo. Decía que solo la podía ver aquel predestinado a cambiar lo que en ella se mostrara, el destino del mundo.
No, no puede ser, esto no puede ser real, tiene que ser una pesadilla. El mundo arrasado por los dragones. Hay mares de sangre por todas partes. ¿Este es el destino de nuestra amada tierra? Mi cabeza va a estallar. Noto el latido en la venas de la sien. Estoy perdiendo fuerzas… Todo se nubla. Fierro, ayud…
No hay ni rastro de dragones en esta zona. Ven aquí Fierro, ¡rápido! Salgamos con cuidado. Los dragones rojos poseen un gran oído. Menos mal que su olfato es pésimo, jaja.
De momento no nos han visto. Se oye la cascada muy cerca. ¡Mierda! Nos ha visto. Galopa como nunca Fierro. Está justo encima nuestro. A través de la cascada Fierro. El dragón no podrá seguirnos, la grieta es demasiado pequeña para el. ¡Mi capa! Me la ha rasgado.
Bendito sea el rey, que me ha mostrado este paso subterráneo oculto. Desemboca casi en la cascada. De otra forma no podría haber llegado, los dragones me hubieran calcinado en el mismo instante que me vieran aparecer por el pórtico del castillo.
Ya veo luz al fondo, tiene que ser la salida. Pobre Fierro, le va a tocar pasar miedo dentro de poco otra vez… Bueno, ahora está bien, a diferencia que yo. La ignorancia es felicidad.
¡Era un tragaluz! Empero ya no estamos bajo el alcázar, veo su torre principal… ¡Señor, es la princesa! Está pidiendo auxilio. Debe de estar atrapada. ¡Métete dentro por el amor de Dios! La van a matar. ¡Vamos Fierro!
Es horrible, los dragones rojos matan por placer. No están dejando rastro de vida. Vacas, ciervos, ovejas… Incluso queman los árboles. Menos mal que ha dado tiempo a evacuar el pueblo… aunque no se cuánto tiempo más aguantará el castillo. Tengo que hacer algo. Piensa… ¡Piensa! …… ¡Las cuevas de la cascada! Tengo que llegar allí como sea. Conectan con el pueblo vecino, y allí todavía no les ha asolado la tempestad. Tendría que ir con Fierro, si no se me haría enorme la andadura. Pero ya no está para estos trotes, la edad se le empieza a notar. Debo darme prisa, voy a buscarle y pienso la solución por el camino.
Sería una despejada mañana de primavera de no ser por ese pequeño punto negro manchando el cielo en la lejanía. Mi mulo empieza a ponerse nervioso. Nos pasan bandadas de pájaros provenientes de aquella dirección. Pero ahora que he llegado hasta aquí no hay marcha atrás. Mi camino se junta con aquella oscuridad. ¡Que escalofrío! No, el miedo no podrá conmigo, tengo un objetivo, y lo voy a cumplir. Avanza. ¡AVANZA! Menos mal, ya he dado el primer paso, ahora es todo más fácil. Gracias que tengo su compañía. Es tan hermoso.
¡Bien! Ya veo el castillo. La tormenta avanza hacia nosotros cada vez más rápido. Y huele a rastrojo quemado, es extraño… no es la época.
Este aire es más y más asfixiante a nuestro paso. No quiere avanzar, está muy asustado. Ya queda poco, tranquilo. Tranquilo amigo, en breve te darán alimento hasta hartarte. Ya falta menos; aguanta.
Espera, veo algo en aquella nube. Es algo rojo… ¿Un dragón? Jaja. Eso solo son leyendas. Estoy demasiado cansado… ¡NO PUEDE SER! ¡CORRE!
¡Allí hay otro! ¡Nos abren! ¡Bien! Nos han debido reconocer.