Empiezo a dudar Fierro. No se a dónde nos va a llevar este viaje. No te lo he dicho para no desanimarte, pero a veces me apetece abandonar. Mas entonces, en esos momentos, miro dentro de tus ojos, tu inocente mirada, pura, sin juicios… y en ese instante, una gran energía hace vibrar mi cuerpo. Tú me das vida Fierro. Contigo al lado, hay algo por lo que luchar.
¡Mira Fierro, un ciudadano!
Los dragones se han apoderado de la basílica. Pobre gente; el único sitio dónde al menos poder alimentar sus corazones, y también pretenden destruirlo. ¡IMPIDÁMOSLO!
¡Ya hemos dejado atrás las montañas Fierro!; y con ellas este largo invierno. Aunque ahora que lo pienso, no recuerdo exactamente como hemos llegado hasta aquí. Andaba entre sueños. Bueno, ¿eso qué importa ahora? Lo importante es llegar a la provincia, la gente de estos campos nos ayudará.
Mmm… No veo ningún hombre de campo, ni siquiera hay pastores con sus rebaños cerca, pues ni se ven, ni se oyen.
*Crees que me conoces, pero no es así. Pensarás que soy un recuerdo… pero tampoco eso es cierto. No soy más que una vaga ilusión, fruto de tu mente. Soy un viajero atemporal. Te esfuerzas por ubicarme en un escenario, pero no comprendes que no estoy en ninguna parte… que estoy en todas. Llámame mensajero si quieres, pues no es accidental lo que voy a decirte. Recuerda… los árboles no dejan ver el bosque.*
Hoy no puede salir nada mal. Ha salido una mañana preciosa. El cielo está en calma. ¿A que si Fierro, a que hoy es un día maravilloso? ¿Fierro? El no está tan lleno de paz como yo. Parece intranquilo. ¿Qué te preocupa Fierro? *Acercaros a mí, quiero veros* ¡¿Quién ha entrado en mi mente?! *Detrás*
¿Qué será ese sonido? Parece un llanto. Mantente en movimiento Fierro, de lo contrario se te acabarán congelando las pezuñas.
Y esa silueta entre la niebla… Ojala sea otro dragón. Tengo ganas de partir cabezas. Este tedio me va a volver loco. Llevo sin hablar con nadie dos semanas enteras. Nadie humano Fierro, no te lo tomes a mal. Este repentino temporal ha sido matador. Apenas avanzo cada día.
¡Otro dragón inerte! Parece una cría de dragón. Pero es descomunal. Que extraño. Quédate aquí Fierro. Iré a echar un vistazo.
¡Es de trapo! Un reclamo para dragones. Que inteligentes. La gente de campo sabe lo que hace. ¡Mira Fierro, nos saludan!
Bebe todo el agua que puedas Fierro, quizás no tengamos agua en un día o dos, esta montaña va a resultar un tanto hostil para con nosotros.
¿Pero eso de ahí? ¡Es otro dragón! ¡Corre Fierro! Es extraño, no nos sigue… Continúa en la misma posición en la que nos lo encontramos. Detente Fierro. Camina lentamente hacia el.
Está paralizado por algún tipo de magia. Vamos en buen camino Fierro, la escuela de magos debe de quedar cerca. Ahora larguémonos de aquí. No se cuánto tiempo aguantará esta bestia inmóvil.
¿Que son esos gritos de pánico? Algo grave está ocurriendo… ¿Una mujer? Ahí en medio, sola. ¿Pero porque parece tan aterrada? Noto viento… un aleteo. ¡A mi espalda! ¡¡Un dragón azul!!
Un tanto arisco este druida. Pero me ha facilitado suficiente información. No tengo mucho tiempo hasta que la siguiente puesta de huevos eclosione. Hay que evitar entrar en una nueva guerra entre la raza humana y los dragones. Si lo que me ha contado el druida es cierto, hay una cada mil años, y estas, por lo general, duran décadas. Solo hay una salida… ¡Matar a la Madre de los Dragones! Sin embargo no puedo hacerlo yo solo, tendré que solicitar ayuda en la taberna más cercana, allí por lo menos me darán alguna referencia sobre alguien dispuesto a colaborar.
Ya ha caído el último… Parecía el patriarca de la manada. Era más fuerte y hábil que el resto. En el físico también se distinguía. Y su mirada era más profunda. No paro de asombrarme. Dragones. Aun me parece un disparate. Creo que nunca terminaré de acostumbrarme. Necesito que alguien me explique lo que está pasando. Pasaré aquí la noche, e iré en busca del druida mañana mismo.
···
Dos albas y un ocaso luchando sin descanso. Estoy agotado. Pero míralo. Te has portado como un campeón Fierro. Estuve cerca de la muerte… De no ser por esas alocadas coces que soltaste. Te debo ya alguna que otra… El mejor heno del reino va a ser para ti esta noche. En breve te lo servirán. Yo me retiro ya por hoy. Buenas noches amigo.
Ratas aladas. Los dragones ya lo infestan todo. Sin embargo esta vez no les va a resultar tan fácil, el marqués les ha preparado una bonita sorpresa. Sus soldados cubren toda la fortaleza. Va a ser divertido.